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Aventura en el país Cátaro

Jueves 05 de Abril, 2018
Durante la pasada semana santa, un grupo de aventureros acompañaron a Laura Falcó, Josep Guijarro y Lorenzo F. Bueno en una excursión por el sur de Francia. Te contamos los detalles.

Pasar por los castillos del sur de Francia y seguir los pasos del grial, contemplar la puesta de sol en Montségur, recorrer las calles de Carcasonne.. Estas son algunas de las muchas cosas que se llevaron a cabo durante la aventura cátara por el sur del territorio francés. La repasamos a continuación.

La primera visita fue la del castillo de Peyrepertuse, cuyo significado es piedra recortada. Situado en una de las montañas de las Corbiéres, y a una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar, es el mayor de los Castillos Cátaros y su posición permite vigilar los valles que lo rodean, controlar diferentes puertos de montaña y tener comunicación mediante señales con el Castillo de Queribus, la siguiente parada. Este fue uno de los últimos castillos Cátaros, junto con el castillo de Puillorenc, y fue propiedad del caballero Xabert de Barbaira, hereje notorio y arisco opuesto totalmente a los cruzados. Posteriormente se visitó el castillo de Puilaurens, que fue refugio de los albigenses durante la cruzada en su contra. Es una de las fortalezas más espectaculares que hay, y cuenta la leyenda que por las noches se pasea por sus almenas el espíritu de la Dama de Blanco, nieta de Felipe IV de Francia. Blanca de Borbón fue una noble francesa, reina consorte de Castilla y única esposa legítima del monarca castellano Pedro I, el cruel. Fue repudiada, encarcelada, ultrajada y, finalmente, asesinada por orden de su esposo.

 

 

El día siguiente se visitó la ciudad de Carcasonne, que parece sacada de un cuento de hadas. Su ciudadela es un conjunto urbano y arquitectónico fortificado y constituye la parte más antigua del núcleo. Es Patrimonio Cultural de la Humanidad, y su castillo y murallas, monumento histórico. Con calles angostas y tortuosas, su interior es típico de las ciudades medievales europeas. En 1209, la ciudad fue asediada por los cruzados, y Raymond Roger Trencavel, vizconde, se entregó para salvar la vida de sus habitantes. 

 

 

Posteriormente se salió hacia el castillo de Coustaussa, que fue tomado en 1210 por Simón de Monfort en su cruzada contra los albigenses. Después, Limoux, que fue destruida por la cruzada contra la herejía cátara y finalmente devastada en la guerra de los 100 años por el Príncipe Negro en el siglo XIV. En una de las colinas de la zona se encuentra Rennes-le-Chateau, cuyo castillo es un mudo testigo de pasadas grandezas, y adentrarse en sus enigmas es penetrar en los misterios del lugar que ostenta el prestigio de ser escenario de extraños y siniestros acontecimientos. El enigma de este lugar empieza en la época romana, después de que los soldados de Tito destruyeran el templo de Jerusalén en el año 70. 

 

 

La siguiente parada es la ciudad de Foix, donde se encuentra el castillo bajo el mismo nombre que fue uno de los principales lugares asociados al catarismo y sede del condado de Foix. Resistió los asaltos de Simón de Monfort entre 1211 y 1212, y solo fue conquistado 200 años más tarde, en 1486, por una traición. A continuación se visitó Montsegur, cuya posición, a 1.207 metros de altura, le permite dominar todo el valle y dificultar su acceso, facilitando así su defensa. En el año 1241 el rey de Francia pidió a Ramón VII de Tolosa que asediara el castillo, lo que terminó en fracaso. Dos años más tarde, tras un nuevo asedio de 10 meses de duración, y con traiciones de por medio, llegó la rendición del lugar. 

 

 

En el penúltimo día de la aventura cátara, se visitó el castillo de Puilaurens. Este castillo jugó el papel de refugio para los albigenses ante la persecución cruzada. Posteriormente se llegó a la ciudad rival de Carcasonne, Narbona, la ciudad romana más antigua de Francia, y se visitó la catedral "gótica anti-cátara". El arzobispo de esta ciudad apoyó la persecución a los cátaros que estaban protegidos por Carcasonne y así empezó una rivalidad que continua hasta nuestros días. 

 

 

Para terminar la ruta, visita a uno de los pueblos más bonitos de Francia: Cordes Sul Ciel. Este pueblo es solamente un cruce de caminos, ni un importante castillo ni una sublime catedral, con una belleza y una armonía que llena los pulmones. Esta villa se fundó solamente con intención comercial y de intercambio, con lo que poco se sospechaba que se convertiría en el hogar de todos los que perdieron sus viviendas por causa de la guerra entre los cruzados y los herejes. Para finalizar, se partió hacia Tolousse ciudad que también sufrió la persecución cruzada dirigida por Simón de Monfort, quien consiguió un título nobiliario más gracias a la toma de esta ciudad. 

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