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Zanjada la polémica acerca de un códice maya

Lunes 12 de Septiembre, 2016
Científicos han demostrado la autenticidad del Códice Grolier, un texto maya del siglo XIII, que probablemente es el más antiguo manuscrito conocido de la antigua América.

El Códice Grolier es un manuscrito con 10 figuras dibujadas con iconografía que contiene el ritual del calendario maya y traza el movimiento del planeta Venus.  Se trata de uno de los libros más raros del mundo que fue considerado con escepticismo desde su descubrimiento por saqueadores de una cueva en Chiapas (México), en la década de los sesenta.

Una revisión minuciosa de toda la información conocida del manuscrito, por parte de la Universidad de Brown  que ha tratado de dejar de lado cuestiones políticas y de otro tipo que han envuelto al Grolier desde el principio, ha concluido su autenticidad y ha puesto en solfa su gran valor, según ha señalado el  co director del Programa de Culturas Antiguas en Brown, Stephen Houston.

El manuscrito estaba condenado al ostracismo en un sótano del Museo Nacional en Ciudad de México, y su historia está envuelta en un gran drama. Tras su hallazgo, había sido sacado al extranjero por un rico coleccionista mexicano, Josué Sanz, antes de que retornase a las autoridades mexicanas.

Houston y sus co-autores analizaron los orígenes del manuscrito, la naturaleza de su estilo y la iconografía, la naturaleza y el significado de sus tablas del planeta Venus, los datos científicos -incluida la datación por carbono- del manuscrito, y la artesanía del códice, en la manera en que el texto fue realizado según conocidas prácticas de los pintores mayas, según publica la revista Maya Archeology.

Los autores han tenido en cuenta los problemas y las críticas formuladas por los estudiosos durante los últimos 45 años y describen cómo el Códice Grolier difiere de los otros tres conocidos manuscritos antiguos mayas pero, sin embargo, se une a sus rangos.

Esos códices --Madrid, Dresde y París--, llevan el nombre de las ciudades en las que se conservan ahora, eran considerados desde el principio como genuinos, señalan los autores. Todos los códices calendáricos y astronómicos tienen elementos que siguen el paso del tiempo a través de los cuerpos celestes, que ayudan a los sacerdotes con la adivinación y la práctica ritual, así como con decisiones como cuándo hacer la guerra.

Los pueblos mesoamericanos vinculaban los ciclos percibidos de Venus a ciertos parabienes y creían que el tiempo estaba asociado con las deidades.

Las variaciones entre los códices, así como la suposición de que el texto de Dresde fue considerado canónico, alimentó las dudas sobre el Grolier. Pero fue fechado por radiocarbono y es anterior a esos códices, según la investigación.

La composición del Grolier, desde su papel amatl del siglo XIII a las líneas rojas finas de boceto subyacentes a las pinturas y el pigmento azul maya utilizado en ellos, son totalmente convincentes, afirman los autores.

En 2007, un primer estudio aseguró la autenticidad del papel pero no aclaraba el origen de los dibujos. El actual estudio muestra que el códice entero es auténtico, tanto el papel, como la inconografía. Según los resultados de la investigación, no puede tratarse de una falsificación porque presenta elementos que no se habían descubierto en la década de los 60, cuando el códice salió a la luz.

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