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Invisibilidad, ¿realidad o quimera?

Miércoles 27 de Diciembre, 2017
Durante milenios, gurús y magos se han referido a fórmulas para conseguir la invisibilidad. Actualmente los científicos llevan décadas desarrollando una capa que les permita emular las supuestas hazañas de los magos, por no hablar de la atribuida a algunos santos. ¿Hasta qué punto es posible la invisibilidad absoluta? ¿Y la invisibilidad espontánea o involuntaria? Por Isabela Herranz

La cultura popular siempre ha estado obsesionada con la idea de la invisibilidad. No en vano, el arte de la invisibilidad es uno de los secretos más celosamente guardados de todos, aunque hoy ya no se ocultan los avances encaminados a cumplir ese sueño milenario. Contamos con metamateriales que permiten reflejar la luz visible, de modo que el objeto debajo de una “capa” de ese material resulte prácticamente invisible al ojo humano, según informa Patrick Rahall, colaborador de la Paranormal Association: “Lo que los metamateriales hacen es actuar como un envoltorio, cubriendo la superficie desigual y volviendo a concentrar la luz de nuevo en un solo rayo. Esto hace que el objeto bajo la capa se torne invisible ya que la luz no puede reflejarlo”.

Gracias a estos modernos materiales se han conseguido avances en el campo de la invisibilidad como la Capa Rochester, desarrollada en 2014 en la Universidad de Rochester (Nueva York) por el equipo del experto en óptica John Howell: “Se trata de un sistema de cuatro lentes que, combinadas a la distancia adecuada, hacen desaparecer cualquier objeto que se sitúe entre el fondo –siempre visible– y el espectador”, explica Howell. Por su parte, Joseph Choi, del equipo de Howell, añade que estamos ante “un primer dispositivo capaz de ocultar objetos en tres dimensiones vistos desde diferentes ángulos y en el espectro visible”.

Al parecer, esta Capa Rochester se puede escalar en tamaño y funciona para todo el espectro visible de la luz. Y algo muy interesante que puede animar a muchas personas a buscarla: es barata y muy fácil de montar a tenor de los tutoriales que circulan por Internet.

Así pues, es un hecho que los avances en este campo son irreversibles. Recientemente, unos investigadores de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y otros de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han desarrollado otra capa que hace indetectable cualquier objeto en ambientes difusos, es decir, en los que la luz no se propaga en línea recta, sino que rebota. Al parecer, este avance sienta las bases para hacer indetectables objetos de gran tamaño como barcos o aviones en la niebla… ¿Niebla? ¿No es éste uno de los trucos empleados por los magos? ¿Y qué decir de las gemas mágicas? Aunque hoy nos puedan parecer ridículas, no dejan de ser sugestivas las antiguas fórmulas de invisibilidad. Veamos algunas:

GEMAS Y NUBES DE NIEBLA

A diferencia de algunas formas de vida animal complejas como las medusas que, gracias a su transparencia, pasan inadvertidas en el agua, o los camaleones cuya capacidad para mimetizarse en el entorno los hace casi invisibles para los depredadores, el ser humano ha tenido que recurrir a metodos artificiales para hacerse invisible. Piedras preciosas, plantas, rituales magicos y nubes… Y, al parecer, algunos de los rituales no solo funcionaban sino que en algunas sociedades o sectas todavia se practican.

Encontramos asi que a la piedra heliotropo, denominada “piedra de Babilonia” en la obra De Mineralibus, de Alberto el Magno, se le han atribuido desde antiguo diversas propiedades magicas. En el siglo I, Plinio el Viejo mencionaba que los magos la utilizaban como piedra de la invisibilidad. Con ese uso aparece en un relato del Decamerón, de Boccaccio. Francis Barrett señalaba en El Mago (1801) que “la piedra heliotropo ciega el ojo de los hombres haciendo invisible a quien la lleve”.

Es un enigma por que se le conferia tal propiedad, al igual que otra versión que se la atribuye a la olorosa flor morada o purpura conocida como el heliotropo peruano. Acaso sea por la conexion mágica que presenta ese color, según apuntan los historiadores J. Trondriau y R. Villeneuve en Diccionario de diablos y demonios (1972) al referirse a los grimorios con formulas secretas de brujeria que tienen páginas de color “violeta purpura y cuyos caracteres son invisibles para el profano”. Aunque en dicho diccionario no se ofrece ninguna explicacion sobre la invisibilidad de la escritura de color purpura, algunos autores como Simon Harvey-Wilson han hecho notar que ese “es el ultimo color del espectro visible antes de que la frecuencia de radiacion electromagnética se vuelva demasiado alta para ser detectada por el ojo humano”.

A la gema ágata tambien se le atribuia el poder de la invisibilidad si se llevaba encima; incluso conseguia que las espadas de los enemigos se volvieran contra ellos mismos. No obstante, mejor aun que las propiedades de estas gemas, son las atribuidas a las nubes para hacerse invisible. De ello sabia mucho el rosacruz H. Spencer Lewis, fundador de la Antigua y Mistica Orden Rosacruz en San Jose de California, que decia en su obra La vida mística de Jesús que la invisibilidad no se obtenia con pedruscos, sino con nubes: “Nubes o cuerpos de niebla… pueden ser invocados desde lo invisible para rodear a una persona y asi taparla a la vista de los demás. Esta es una operación de muchas leyes espirituales y cósmicas”. Y en Las doctrinas secretas de Jesús añadía que “el secreto todavia se conoce y aplica en las escuelas místicas de hoy”.

Aunque Lewis no era dado a aclarar sus fuentes, es posible inferir que la técnica denominada “velo de la oscuridad” para formar la nube, es de origen oriental, porque en algunas monografías rosacruces se apunta que la nube es el método por el cual los hindúes se vuelven invisibles. Pero también es probable que estuviera influido por un programa de radio muy popular en los Estados Unidos durante la decada de 1930.

El héroe del programa era Lamont Cranston, que supuestamente había aprendido en Oriente secretos que le permitian hacerse invisible. Steve Richards apunta en Invisibility mastering the art of vanishing (1982) que

“aunque la tecnica –rosacruz– no siempre funcione a la perfección, debería tenerse en cuenta, ya que existen pruebas confirmatorias que apoyan la vision de que la ‘nube’ es la base del secreto rosacruz de la invisibilidad”.

Además de la India, para descubrir el poder de las nubes con la invisibilidad podemos remontarnos a los antiguos griegos, según prosigue Richards: “La nube era bien conocida en Grecia desde tiempos prehistóricos y se menciona en los escritos de Homero y Hesiodo”. Efectivamente, Homero describe en La Odisea que la diosa Atenea envuelve en “una espesa nube de oscuridad” a Odiseo para que no puedan verle los fenicios. Y Hesiodo acepta el antiguo mito de las Cuatro Edades del Hombre y menciona “la nube” en conexión con los hombres de la Edad de Oro: “Se envuelven a si mismos en oscura neblina y deambulan por todo el país”.

Mencionaremos de pasada a Moisés y la historia segun la cual “desaparecio en una nube y ascendió al cielo”, lo mismo que se cuenta de algunos avatares como Krishna, Rama, Lao-Kiun y Zoroastro. Hasta el mismo Jesucristo fue alzado en una nube (Hechos, 1, 9) de forma similar a la de Moisés recogida en las leyendas rabínicas… Y en Juan (10, 39) encontramos de nuevo al Jesús invisible: “Quisieron entonces prenderle: mas Él se escapo de entre sus manos”. No olvidemos que los milagros que Jesús realizó post mortem como apariciones a sus discípulos, haciendose irreconocible o invisible, atravesando puertas cerradas… presentan claros paralelismos en el material magico.

 

Si quieres conocer más detalles acerca de la invisibilidad hazte con el número 264 de Enigmas

 

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