Se encuentra usted aquí

La sombra del guerrero

Miércoles 29 de Agosto, 2018
Muchas veces miramos con envidia la forma en que son tratadas las leyendas de fantasmas en el mundo anglosajón, donde no tienen ningún reparo en mostrarlas e incluso ponerlas en valor, dándole un plus de interés a los lugares encantados. Fede Padial

En España parece que seguimos escondiendo nuestros fantasmas y leyendas, ante el temor de parecer pueriles o no ser conscientes del atractivo turístico que el misterio ofrece. Sin embargo, sí que existen fantasmas que han trascendido en el tiempo, formando parte de leyendas locales. Tal es el caso del Castillo de las Aguzaderas y su “sombra del guerrero”.

LA LEYENDA
Lo que nos llama la atención es que aparezca recogida en el panel informativo del citado castillo, donde junto a la historia del lugar, podemos leer lo siguiente:

“Leyenda: La sombra del guerrero. Historias arraigadas y dramáticas. Se cuenta que en el castillo puede verse a media noche la sombra de un guerrero haciendo la ronda por el adarve, aguardando eternamente el retorno de un amor perdido para siempre”.

Según recogen diferentes fuentes, se trata de la vieja leyenda del joven musulmán y el amor imposible con una cristiana. El joven acudía a la luz de La luna para encontarse con su enamorada. Una noche descubierto por los guardas, cayó desde la torre junto a su amada y desde entonces vaga por sus muros en busca de su amor perdido. Por supuesto, tambien guarda un tesoro escondido, que solamente puede ser encontrado tras el extravagante ritual de comerse una granada, sentado en la almena más alta de la torre del homenaje. Eso sí, no se puede desperdiciar ni una sola pepita y ha de hacerse durante la noche de San Juan.

UN ENTERRAMIENTO INEXPLICABLE
Resulta de lo más curioso el enterramiento que se encuentra en su interior. Corresponde a una señora llamada María Rodríguez, muerta en el año 1800 cuando, a causa de las fiebres pestilentes, es encerrada entre sus muros hasta su muerte. Durante nuestra investigación, pudimos averiguar que se encuentra sepultada bajo el primer arco que encontramos a la izquierda según entramos en su patio de armas.

HISTORIA Y COINCIDENCIAS
Sorprende la situación del castillo, en una vaguada. Su misión era la de defender el manatial de la fuente de las Aguzaderas. Esta denominación se le daba a las piedras que circundaban el primitivo manatial, donde acudían los jabalíes para afilar sus colmillos.

El agua, siempre el agua, portal ancestral entre un mundo y otros. Su historia, como resulta habitual en los lugares encantados, está repleta de extrañas coincidencias. Vestigios cristianos, árabes, romanos y neolíticos se sobreponen, funcionando, en un principio, como una gran necrópolis. No es de extrañar, por lo tanto, la cantidad de restos óseos que se hallaron durante las excavaciones de 1888. También porque las guerras fronterizas bañaron de sangre sus tierras en una dura y larga pugna territorial durante la Reconquista.

TESTIGOS DE LA SOMBRA
Hemos acudido en numerosas ocasiones a investigar esta quimérica visión. Una madrugada del mes de abril, hace ya unos cuantos años, nos encontrábamos en el interior de la torre del homenaje realizando varios experimentos de tipo parafónico. En un momento determinado, tuvimos que ralentizar la actividad ante la constancia de unos golpes que rápidamente intentamos localizar.

Fue entonces cuando advertimos que alguien se dirigía hacia nosotros cruzando el patio de armas. No dudamos de que se trataba del guarda. Sin embargo, nadie llegó al umbral de la puerta. Buscamos una y otra vez por todo el castillo. Pero allí no había nadie. Estábamos solos. Entre los testimonios que hemos encontrado de estos encuentros con lo que no debería estar allí, destacaremos dos:

Maribel Mayorga se encontraba de visita en el castillo, cuando en un momento dado se separó del grupo. La abertura en el arco sesgado que da al antiguo recinto que protegía el manantial llamó su atención. Se adentró en él y fue entonces, según confesó, cuando una silueta más negra que la noche se cruzó con ella. La recuerda muy alta, con volumen, sintió un frío intenso y el miedo se apoderó de ella, buscando la seguridad del grupo y recordando para siempre su encuentro con la famosa sombra.

Saúl López, estando en el patio de armas, comenzó a encontrarse mal. Una fuerte presión en la cabeza y repetidas náuseas le hicieron tener que apoyarse en un árbol caído ubicado en el gran patio. En medio de dicha angustia sintió la necesidad de mirar hacia arriba, pudiendo observar una alta silueta muy oscura que parecía mirarlo desde la torre del homenaje. Aunque la visión duró unos segundos, para Saúl se convirtió en una eternidad, agachó de nuevo la cabeza y, al volver a incorporarse, se encontró la negra silueta paseando por el camino, de ronda. Tal fue la impresión de esta aparición que comenzó a gritar a varios compañeros suyos que se encontraban visitando las murallas, avisándolos de que “algo iba hacia ellos”. La sensación de malestar le hizo salir del recinto, momento en el que retornó a la normalidad absoluta en su ánimo. Trató de entrar otra vez y de nuevo tuvo que desistir. Algo parecía hacerlo enfermar tras cruzar el viejo dintel del castillo. Ninguno de los dos ha vuelto a poner los pies en Las Aguzaderas.

Desconocemos qué produce el fenómeno citado, pero no nos cabe la menor duda de que algo de marcada oscuridad recorre sus muros.

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario