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Así son y actúan los jins, los demonios del islam

Viernes 02 de Noviembre, 2018
Los jins, también conocidos como genios, son unas figuras sobrenaturales propias del Islam, asociadas tanto a ángeles como a demonios. Estas son sus particularidades y lo que pueden hacer a las personas.

La creencia en los jinns forma parte del entramado social musulmán, implantado ya en Occidente a través de los movimientos migratorios, con la misma intensidad que la comida halal o la celebración del Ramadán.

En la Epístola a los Colosenses 1:16, por ejemplo, leemos: «Porque en Él fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles: los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por Él y para Él». El Corán y la sunnah (la tradición recogida por los primeros compa ñeros de Mahoma) retoman esa tradición sobre la pluralidad de seres sobrenaturales que interfieren en la vida de los humanos, denominados jinns o djins: los genios.

Y aunque Walt Disney y películas como Aladín han recogido una visión amable y benéfica de los jinns, la tradición islámica no es tan optimista. En la surah 72 del Corán se describe con detalle a los jinns, una figura omnipresente en el folclore musulmán. Seres normalmente invisibles al ojo humano, pero que no obstante nos vigilan desde las sombras:

«Él y sus huestes os ven, desde donde no les veis» (Sura 7:27). No obstante, algunos animales sí pueden verlos: «Cuando escuchéis el canto de un gallo, pedid a Alá sus bondades, porque el gallo ha visto un ángel; y cuando oigáis el rebuzno de un asno, buscad refugio en Alá, porque ha visto un Shaitán» (Bujari, volumen 6, pagina 350).

Shaitán (diablo), como los jinns, puede perjudicar o beneficiar a los humanos. De hecho, durante mis viajes por diferentes países árabes, he tenido la oportunidad de conocer a distintos sanadores y curanderos que aseguran sanar con la ayuda de los jinns.

Además del texto coránico, los hadices (o dichos del profeta Mahoma recogidos por sus contemporáneos) incluyen infinidad de referencias a los jinns, ángeles y demonios de la tradición islámica.

Ahmad Ibn Hanbal, por ejemplo, en su Musnad, relata en nombre de Adbullah Ibn Mas´ud que Mahoma invitó a aceptar el Islam a jinns enseñándoles el Corán. En El mundo de los genios y de los demonios, a la luz del Corán y la Sunnah, estudio de Omar Sulaiman Al Ashqar, se analiza meticulosamente la naturaleza, el origen y las manifestaciones de esas criaturas, tan reales para el musulmán como uno mismo.

De hecho, Al Ashqar comienza la introducción de su obra con la siguiente reflexión:

«Para descubrir si existe una mínima posibilidad de vida en otros planetas cercanos, los científicos invierten tiempo y recursos buscando una respuesta a esta pregunta. ¿Por qué entonces no deberíamos realizar estas investigaciones sobre seres vivientes que sabemos coexisten aquí, con nosotros, en nuestro planeta tierra? Estos seres viven en nuestras casas y comen y beben con nosotros. De hecho, afectan de alguna manera nuestros pensamientos y sentimientos. Estas criaturas pueden inducirnos a destruirnos a nosotros mismos, o a derramar la sangre de otros, o a rendir culto a cualquier creación, para así caer bajo la ira y el enfado de nuestro Señor».

Según el Corán, los genios, como su aliado Shaitán (el diablo Iblis), fueron creados del fuego: «Y al genio lo creamos antes [que al hombre] de fuego» (Sura 15:27); «Y creó a los genios de fuego puro» (Sura 55:15). En realidad, existen varias figuras en el Corán para referirse al Diablo.

Iblis, por ejemplo, significa «privado de toda bondad», y Mahoma se refiere al Diablo diciendo: «Y cuando dijimos a los Ángeles: ¡Haced una reverencia ante Adán! La hicieron, excepto Iblis [quien hasta entonces se encontraba adorando a Alá con los Ángeles por su grado de piedad], se negó y ensoberbeció, convirtiéndose en un incrédulo». (Sura 2: 34).

A pesar de que el Corán afirma que «Iblis era uno de los genios, y desobedeció la orden de su Señor», (Sura 18:50), algunos comentaristas coránicos debaten sobre si Iblis, en su origen, era un genio, un ángel u otra cosa. Según Al Hasan Al Basri: «Iblis no perteneció al mundo de los ángeles ni siquiera por un pestañear de ojos» (Al Bidaiah ua Al Nihaia, volumen 1, pág. 79).

Ibn Taimiah, por su parte, argumenta: «Iblis pertenecía al mundo de los ángeles con respecto a su apariencia, pero no con respecto a su origen y naturaleza». La lista de referencias y estudios sobre los jinns en la literatura islámica es inabarcable.

Y su presencia en las tradiciones y supersticiones musulmanas, inmensa. En la cultura popular existen infinidad de costrumbres originadas en la creencia en los jinns que condicionan la vida diaria del creyente: desde entrar en el cuarto de baño con el pie izquierdo, hasta evitar el contacto con la sangre (alimento de los jinns, como ya hemos mencionado), pronunciar una jaculatoria (la bismallah) antes de hacer el amor para ahuyentar a los genios, etcétera. La creencia en que los jinns pueden poseer a los humanos, haciendo necesario el ritual del exorcismo, es tan intensa entre los musulmanes como entre los cristianos.

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