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Miércoles 28 de Diciembre, 2016
¿Qué inteligencia se oculta tras los fenómenos extraños? ¿Son extraños porque sí, o sólo porque no hallamos mecanismos para explicarlos? En los últimos años son muchos los estudiosos que están convencidos de que para la mayoría de estos sucesos existe una explicación… en otras dimensiones.
Lorenzo Fernández Bueno

Desde el punto de vista de la física teórica esta explicación sería más plausible que pensar en alienígenas de lejanos planetas, o en demonios salidos de ese infierno al que en ocasiones nos transporta la tabla oui-ja.

Y es que, ¿por qué no? Tal y como reflejaba tiempo atrás en las páginas de ENIGMAS, el investigador en TCI –Transcomunicación Instrumental–, José Ignacio Carmona, “científicos modernos como Roger Penrose hablan de la existencia de once dimensiones, y de que sólo cuatro de ellas perfilan el mundo tal y como lo conocemos –espacio tridimensional más el tiempo–. Es por tanto posible especular con multitud de formas de vida inimaginables, muchas de ellas desconocidas y por tanto interpretadas de manera casi absurda por una mente acostumbrada a integrar, asociar y completar las informaciones con modelos adquiridos producto de nuestro aprendizaje. Henri Bergson defiende que percibimos virtualmente muchas más cosas de las que percibimos ordinariamente, y que es nuestra mente la que aparta de nuestra conciencia lo que no tiene un interés práctico para nuestra mera supervivencia. Al mismo tiempo, Bergson deja entrever la posibilidad de que nuestra conciencia asociada a la vida no desaparezca con la muerte, sino que ésta simplemente se desorganice al disociarse del cuerpo. Leibniz va más allá, y llama a estas ‘unidades’ de información, sin ningún complejo, ‘espíritus’. Está por demostrar si somos capaces de desarrollar nuevas habilidades en relación a ese hipotético mundo donde la información permanece latente en estado caótico, pero sí parece muy probable que el origen de los sucesos etiquetados como parapsicológicos, tengan su explicación en interacciones extravagantes con el entorno, seguramente marcadas por el azar y la emotividad. Lo que no sabemos es si esos ‘espíritus’ son una suerte de ‘larvas’ cuántico-energéticas, o son entidades autónomas y conscientes”.

De este modo, aceptando la existencia de hasta once dimensiones, y de que al percibir únicamente tres –o cuatro– podemos no ser conscientes de lo que está ocurriendo en el resto, y menos aún que lo que supuestamente haya en las mismas puede interactuar en nuestra realidad. Ello podría explicar la incertidumbre que en la mayoría de las ocasiones causan los sucesos sin explicación. Lo que ocurre, tal y como hemos visto en el texto de Paloma Navarrete, es que muchas veces esas interacciones no sólo son inteligentes y concretas –no esporádicas–, sino que además responden a peticiones mentales o manuscritas, en ocasiones representan a seres queridos que ya se han marchado, e incluso transmiten a través de los sensitivos peticiones, como una forma de salvar la situación que están desencadenando.

Aceptar que se pudiese tratar de inteligencias de otras dimensiones, es aceptar la posibilidad, no sólo de que éstas existan, sino de que además se dedican a “juguetear” con nosotros, si no admitimos la posibilidad de que dichas inteligencias, a la vez, sean eso que llamamos espíritus. Pero dejemos de elucubrar. Y repasemos algo de historia…

EL PASADO
Después del caso protagonizado por las hermanas Fox en Hydesville, Nueva York, en 1847, que puso en marcha no sólo el movimiento espiritista, sino también una forma básica de “contacto”, fueron muchos los que se unieron a este asunto, por lo que indefectiblemente nacieron nuevos métodos.

Es posible que a finales del siglo XIX el más célebre de todos fuera el de las conocidas como mesas parlantes.

Al menos así se tradujo Table Turning, las mesas giratorias. Pues bien, todo daba comienzo cuando el grupo de experimentadores se sentaban alrededor de la misma. La sesión comenzaba con una invocación, y en los siguientes minutos las crónicas aseguran que se empezaban a percibir leves movimientos, crujidos de la madera, y poco más. Conforme transcurría la sesión el asunto iba a más, y esos sonidos previos daban paso a movimientos más bruscos, al punto de que los experimentadores se centraban en la experiencia para no perder literalmente su sitio, en base a los empujones de la mesa. Era entonces cuando se establecía el diálogo, bien fuera a base de golpes, bien de desplazamientos, bien de lo que se estimase oportuno.  Sólo decir que en ocasiones la fuerza de los desplazamientos era tal, que parecía que la mesa levitaba. La cuestión es que cuando entre medias había un médium de la categoría, por ejemplo, de Daniel Douglas Home, hasta las mesas en las que comían quienes lo acompañaban, podían llegar a moverse, ante la sorpresa de los comensales.

Por tanto la mesa parlante sería el antepasado de nuestra actual oui-ja, pero algo más elaborada. De hecho el que se encargó de construir un “lenguaje” acorde a las comunicaciones de las mesas fue el mismísimo Allan Kardec, creador de la doctrina espírita, que en su Libro de los Espíritus ya decía cómo había que utilizar estas mesas, y cómo se debían interpretar sus mensajes.

TCI, EL FUTURO
Bajo este acrónimo se oculta la Trancomunicación Instrumental, que reúne las diferentes disciplinas de investigación que se desarrollan en este apasionante campo, especialmente la psicofonía y la psicoimagen, siempre bajo los medios más asépticos posibles, y en laboratorio. Y los resultados que se están obteniendo han dado pie a que la Universidad se haya interesado por los trabajos de investigadores actuales. Ello ha derivado en resultados contrastables, y en el interés de los medios que hace meses y a través de webs como hablemosdemisterio.com, ofrecían la siguiente información: “Es la primera vez que se lleva en España un estudio científico relacionado con la TCI y la primera vez que éste toma renombre internacional (…). La diplomática portuguesa y Doctora Honoris Causa Anabela Cardoso es en la actualidad una de las personas con más peso internacional en la investigación TCI y ha sido quien dirigió este estudio de dos años de trabajo que ahora se publica en la prestigiosa revista norteamericana NeuroQuantology Journal. Los experimentos llevados a cabo en relación a las ‘voces electrónicas’ contaron además con la colaboración del laboratorio de acústica de Vigo, realizándose toda la investigación en estudios profesionales de grabación, cumpliendo todos los parámetros científicos.

En el artículo (…) Anabela expone con rigurosidad científica el entorno donde las investigaciones fueron llevadas a cabo. En el departamento de acústica de Vigo se practicó un estricto protocolo científico, llevándose a cabo, además, la investigación en un estudio de grabación equipado con alta tecnología. Como directora y como máxima responsable de este experimento científico, Anabela expone que después de dos años de investigación, durante 2008 y 2009, se confirma científicamente la aparición de voces electrónicas que a día de hoy siguen sin tener una explicación. Entre las conclusiones de la investigación se reconoce que el ruido ambiente facilita y ayuda a la incorporación de estas voces. En especial se señala que entre el ruido utilizado se usó el provocado por conversaciones humanas y los generados por clicks metálicos. En este sentido, pocas voces se captaron sin estas condiciones, y si se captaron mostraron poca amplitud de onda. Se subraya el hecho que las voces eran más fuertes, más claras y más abundantes cuando 2 ó 3 personas se encontraban hablando, independientemente de que el estudio de grabación estuviera controlado o no en ese momento. Se comprobó que un ambiente relajado y amigable se fomentaba la aparición de estas voces.

Asimismo, se observó que las voces no respondían si los participantes sólo se mostraban concentrados en el experimento.

Entre las conclusiones que se citan en el artículo se dice que las voces se resistían a aparecer si se utilizaba como base grabaciones de voces humanas (…). Entre las más de 200 psicofonías captadas muchas eran en portugués y algunas de ellas mezclaban español y portugués. Algunas de las psicofonías obtenidas decían: ‘Estamos aquí encima’, ‘sí, nosotros somos capaces’, ‘me acabo de poner nervioso’, ‘tengo vergüenza’, ‘¡no cree!’, ‘puedes hacer el contacto por radio’, ‘ciertamente así’, etc. Entre las personas que han intervenido en la elaboración de este estudio científico de la Transcomunicación Instrumental cabe resaltar a Anabela Cardoso como coordinadora y directora, a Stanley Uwe Hartman, a Alan Watts, profesor de Psicología de la Universidad Saybrook de San Francisco, y los operadores Luisa Alcántara, María dos Anjos Antunes, y José Ignacio Carmona desde España.

Resaltamos además la figura de Stanley Kripnner, el parapsicólogo científico más prestigioso del mundo, quien también ha colaborado”. Así las cosas, de este trabajo sacamos dos conclusiones: que bajo estrictas medidas de seguridad se están obteniendo voces, algunas a tiempo real, que escapan a toda lógica, y además, que en España somos punteros en la investigación científica de la TCI, que a su vez está arrojando resultados que permiten valorar que desde el otro lado, alguien contesta…

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