Se encuentra usted aquí

Las entidades de la Ayahuasca

Miércoles 27 de Junio, 2018
Hasta hace relativamente poco tiempo no se habían investigado a fondo los encuentros con seres de tipo alienígena experimentados por los participantes en ceremonias de ayahuasca. Sin embargo, diversos psiquiatras y antropólogos se han interesado en estudiarlas y han llegado a interesantes conclusiones. Isabela Herranz.

A principios del año 2000, el psiquiatra Rick Strassman investigó los encuentros con seres de aspecto alienígena que experimentaban algunos consumidores de ayahuasca –una mixtura vegetal compuesta por la Banisteriopsis caapi (yagé) y la Psychotria viridis (chacruna)– que se usa desde hace milenios entre los pueblos indígenas de la Amazonia y que contiene dimetiltriptamina –DMT–, un alcaloide que activa un área del sistema nervioso central y otro del cerebro donde se almacena la memoria cerebral.

Por sus efectos visionarios, Strassman ha denominado al DMT la “molécula del espíritu” y en su obra The Spirit Molecule (2001) explica que los lugares que bajo su efecto visitaban los voluntarios de sus experimentos estaban habitados por “seres inteligentes, entidades, extraterrestres y diversos guías”.

Tales seres se manifestaban bajo gran variedad de formas como “payasos, reptiles, saltamontes, abejas, arañas, cactus…”. Además de tal diversidad y de que estas experiencias tienen una gran similitud con los encuentros y abducciones de alienígenas, Strassman ha destacado la impresión que daban a los testigos de ser absolutamente reales.

También el experto en etnobotánica Dale Pendell señala en Pharmaco Gnosis que una cuestión asociada a las visiones es si la esfera de la ayahuasca es “real”, y si esa realidad es más real que la “realidad”. Tampoco puede pasarse por alto el hecho de que tales seres parecen ser exclusivos del DMT, pero lo cierto es que apenas se ha explorado científicamente su implicación para el estudio y comprensión de la conciencia.

De hecho, Strassman no pudo encontrar descripciones que así lo avalaran en la literatura de investigación sobre otras drogas psicodélicas, a pesar de serle provechosas, según nos explica: “Me ha resultado útil considerar las visiones de ‘seres’ –al margen de la clase que fueran– como representativas de procesos, cosas o fuerzas normalmente invisibles que la mente envuelve con los materiales en bruto que ya posee”.

Las preguntas que suscitan las visiones que produce este potente alcaloide son numerosas a tenor de lo que sabemos sobre las visiones de ayahuasca. Antropólogos de renombre que han estudiado sus efectos –Claudio Naranjo, Holger Kalweit o Michael J. Harner– no han notificado visiones de este tipo en sus respectivas obras. ¿Acaso influye el entorno en que se llevan a cabo las sesiones? Así vemos que Harner, por ejemplo, sólo informa de visiones de serpientes venenosas gigantes, tapires, caimanes, jaguares y otros felinos en diversas tribus de indios amazónicos.

Y en Hallucinogens and Shamanism (1973) menciona lo determinante que es el entorno en relación con las visiones experimentadas:

“En virtud de las regularidades que se observan en las experiencias con la bebida de yagé entre tribus tan alejadas entre sí como los indios chocó, al oeste de los Andes en Colombia, y los tacana al este de los Andes en Bolivia, parece virtualmente imposible aislar la naturaleza de la experiencia inducida por yagé de su contexto cultural y por el entorno selvático que habitan”.

SERES CÓSMICOS
¿Entonces? ¿De dónde proceden los diversos seres –zoomorfos o no– que se ven cuando se ingiere el DMT? Todo apunta a que los diversos seres “avistados” pudieran estar influidos por el entorno, así como las creencias o imágenes de la cultura popular.

Roger N. Walsh así lo cree al señalar en The Spirit of Shamanism (1990) que “muchas de las fuertes experiencias visuales, especialmente escenas de la selva y visiones de criaturas peligrosas como tigres, serpientes, así como mujeres desnudas, podrían deberse al entorno de la selva en que el brebaje se consume, ya que los investigadores occidentales a los que he entrevistado que han tomado yagé en un ambiente urbano no han informado de tales imágenes”.

¿Será por eso que los indios de las zonas rurales no ven a alienígenas, mientras que los occidentales más familiarizados con ellos por factores culturales sí hablan de tales encuentros? En este sentido, Strassman nos remite a las naves espaciales y alienígenas del arte pictórico inspirado en el uso de la ayahuasca por parte del curandero y pintor peruano Pablo Amaringo (1938-2009), quien a pesar de su origen indígena se crió en un medio urbano.

En una entrevista concedida en 1999 a Manuel Almendro, psicólogo y director del centro Oxígeme, Amaringo explicaba que los sacerdotes incas descubrieron la ayahuasca y que “enseñaron a los amahuacas o seres cósmicos, seres cósmicos que venían… era gente grande, grandazos”, y aseguraba haber visto personalmente a los anunnakis, antiguas deidades del panteón sumerio y acadio.

¿Son estos seres cósmicos los que representó Amaringo? Es posible, pero lo cierto es que estamos ante una cosmología familiar en el chamanismo mestizo urbano, que sustituye a los espíritus encarnados en plantas y animales del chamanismo mestizo rural con mayor contacto con la naturaleza por entes de corte alienígena, como nos explica el antropólogo cultural Santiago López-Pavillard:

“Estas nuevas figuras proceden del esoterismo europeo, del catolicismo popular extendido por el Amazonas, de los nuevos cultos mesiánicos. Los espíritus de antiguos chamanes indios son sustituidos por los espíritus de famosos médicos alópatas occidentales e incluso pueden representarse como extraterrestres y platillos volantes, como sucede en algunas pinturas de Pablo Amaringo”.

Y en su tesis doctoral “La vida como proceso de sanación: prácticas chamánicas del alto Amazonas en torno a la ayahuasca en España” (2016), López-Pavillard explica que algunos participantes en ceremonias de ayahuasca describen sus experiencias personales como “energías negativas” que asocian con este tipo de entidades: “(Estas energías) son descritas como extraterrestres, alienígenas y OVNIs.

La presencia de estas entidades del ‘bajo astral’ suele estar asociada a sentimientos de manipulación –‘hackeo mental’–, posesión, control, conquista, invasión, etc. Entre estos testimonios es frecuente la mención de ‘implantes’ que introducen, o tratan de introducir, estas entidades en los cerebros de las personas, que recuerdan, a través de un lenguaje tecnificado, la teoría de la intrusión y de los virotes altoamazónicos”.

Y, remitiéndose a otros antropólogos, López-Pavillard confirma que “estas representaciones visuales de las energías o espíritus tienen un origen cultural propio de las sociedades industrializadas, sociedades tecnológicas y mecanizadas, sean los extraterrestres, alienígenas y OVNIs”. Sin embargo, no siempre sucede así. 

MISTICISMO PSICODÉLICO
Volviendo a las investigaciones de Strassman, insistiremos sobre el discutible aspecto de la realidad de estas entidades, dado que quienes interactúan con ellas afirman que son “reales” y que habitan en mundos o realidades invisibles que sólo pueden ser percibidas en estados alterados.

Desde una perspectiva científica estricta, tales afirmaciones son difíciles de creer, según critica el psicólogo Scott A. McGreal: “Drogas psicodélicas como el LSD y la psilocibina, así como también el DMT, pueden proporcionar información verdadera sobre la naturaleza más profunda de la realidad. Quienes las consumen suelen convencerse de que hay realidades más allá de la vida, que hay vida después de la muerte y que hay una presencia espiritual objetiva en el Universo.

Sin embargo, la idea de que existen realidades invisibles con entidades inteligentes que sólo pueden ser percibidas por personas que en estados alterados de química cerebral es difícil de reconciliar con una cosmovisión científica moderna”. Una posible justificación de lo anterior es que las personas que ingieren yagé se abren a creencias no convencionales y, debido a la profundidad de los fenómenos que experimentan, tienden a acreditar la existencia de entidades reales y no humanas.

En este sentido, McGreal apunta que “las personas que creen que han sido secuestradas por extraterrestres están bastante seguras de que estos eventos realmente sucedieron en el mundo físico. Sin embargo, el hecho de que estuvieran tan convencidas de que las entidades con las que contactaban eran reales, no proporciona pruebas de la naturaleza objetiva e independiente de estos seres”.

Para intentar dilucidar a qué pueden obedecer tales visiones y su posible trascendencia para comprender la naturaleza más profunda de la realidad, también hemos consultado al antropólogo Josep Mª Fericgla, gran experto en materia de enteógenos, quien opina que “la ayahuasca actúa como psicointegrador del mundo externo e interno de las personas, y esta unificación adquiere la atemporalidad, algo que sólo se da en la experiencia del presente inmediato”.

A nuestra pregunta de si en las numerosas sesiones de ayahuasca que ha dirigido se ha encontrado con personas que hayan tenido experiencias visionarias con entidades alienígenas y/o seres aparentemente autónomos, nos responde afirmativamente: “Sí, sobre todo en el mundo indígena amazónico. En aquellas sociedades animistas es, precisamente, la búsqueda de tales entidades autónomas lo que motiva la mayor parte de veces el consumo de ayahuasca. En su cosmovisión, las enfermedades, los trastornos de todo tipo y desórdenes naturales están causados por lo que podríamos traducir como ‘poderes’ autónomos y los chamanes son los especialistas en tratar con tales entidades invisibles a simple vista.

Los indígenas amazónicos suelen tener mayor uniformidad en el efecto y visiones ya que comparten un mismo inconsciente colectivo y unos mismos valores simbólicos mucho más homogéneos que los occidentales”. Sin embargo, como desde un punto de vista científico resulta prematuro llegar a conclusiones que involucren teorías descabelladas de realidades alternativas, sería interesante que la investigación futura tenga en cuenta los factores psicológicos que influyen en los juicios de una persona sobre la realidad.

El psiquiatra Roland R. Griffiths está llevando a cabo una encuesta online en la Universidad de Hopkins con el fin de profundizar en esta experiencia y determinar también los efectos a corto y largo plazo del DMT. Pero Griffiths nos ha notificado que todavía no cuenta con datos suficientes para sacar conclusiones. Como su encuesta sigue abierta, animamos a nuestros lectores a que aporten su experiencia aquí.

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario