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Los mapas del apocalipsis

Jueves 24 de Agosto, 2017
La biblioteca Huntington guarda en su interior un curioso manuscrito del siglo XV compuesto por diversos mapas que muestran las diferentes etapas del fin del mundo.

El manuscrito en cuestión, perteneciente a la biblioteca Huntington, en San Marino, California, ha permanecido sin estudiar durante mucho tiempo. Ahora, Chet Van Duzer, historiador experto en cartografía medieval y renacentista, se ha puesto manos a la obra en su último libro: Apocalyptic Cartography.

Hecho en Lübeck, Alemania, entre los años 1486 y 1488, está formado por una serie de mapas que muestran las transformaciones que sufrirá la Tierra durante el Apocalipsis. “Cuenta con una secuencia de mapas que ilustran cada etapa de lo que va a pasar”, explica Van Duzer a National Geographic. Está escrito en latín, por lo que no estaba escrito para las masas. El autor es desconocido, aunque creen que pudo tratarse de un médico llamado Baptista.

Entre los mapas encontramos representadas diferentes escenas, todas sobre una Tierra circular.

El primero de ellos nos muestra el mundo antes del Apocalipsis, donde vemos Europa, África y Asia rodeadas por agua. En el texto en latín que acompaña a la imagen se explica que el Islam está en aumento y supone una gran amenaza para el cristianismo.

En otro de los mapas aparece “la Espada del Islam” conquistando Europa. El surgimiento del Anticristo, representado por un enorme triángulo que se extiende de polo a polo, conforma otro de los planos, así como la apertura de las puertas del infierno y el paraíso el día del juicio final, que al autor sitúa en el año 1651.

Uno de los más llamativos muestra los cuatro cuernos del Anticristo extendiéndose por el mundo. Éstos hacen referencia a las cuatro formas con las que el rey del inframundo tentará a la gente: el engaño, la crueldad, la astucia y la imitación de Dios. El manuscrito se adelantó casi dos siglos a los primeros mapas temáticos e, incluso, hacía hincapié en algunas cuestiones que hoy aún traen de cabeza a los cartógrafos, como la necesidad de ajustar el tamaño del texto para evitar distorsiones y facilitar así la lectura del mismo.

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