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La médium que doblegó a Houdini

Miércoles 15 de Agosto, 2018
Mina Crandon es un nombre que ha quedado eclipsado, quizás por compartir cartel con otros grandes personajes de la época. Pero merece ser recordada la historia de la médium que a punto estuvo de ganar un premio otorgado por sus capacidades paranormales. Jesús Ortega

La habitación del último piso quedó en penumbra y absoluto silencio. Así lo demandaban los espíritus. Nadie comprendía el objetivo de la extraña invitación que el Dr. Le Roy Goddard Crandon les había hecho llegar, citándolos la tarde del 27 de mayo de 1923 en su domicilio en Boston. Ninguno de los presentes era capaz de imaginar la repercusión de lo que iban a presenciar.

Al igual que tantos aristócratas e intelectuales de comienzos del siglo XX, la inquieta mente del médico no tardó en verse atraída por el espiritismo, los supuestos contactos con el más allá y la investigación psíquica. Tras oír hablar de ello a algunos colegas y la lectura de varios libros, el Dr. Crandon sintió una creciente curiosidad por el abanico de misteriosos fenómenos que se desplegaban durante las sesiones mediúmnicas. Así pues, decidió organizar uno de estos encuentros. Pasados unos minutos, la mesa se movió tímidamente para acabar inclinada sobre dos de sus patas, ante el escepticismo y el asombro de los presentes.

Acto seguido, dispuestos a determinar quién había sido el causante de aquel fenómeno, los asistentes fueron abandonando la habitación uno a uno, hasta que sólo quedó una persona sentada a la mesa: Mina Crandon, la joven esposa del doctor. La duda, por tanto, abandonó rápido el hogar que meses más tarde serviría de escenario para una de las historias más apasionantes de la investigación psíquica. Sus protagonistas fueron: la desde entonces médium “Margery” –Mina Crandon– y el mismísimo Houdini. Uno de los duelos más difíciles que hubo de enfrentar contra el espiritismo.

¿AL FIN UNA MÉDIUM REAL?
Nacida en Canadá en 1888, a los 30 años solicitó el divorcio de su anterior marido y se convirtió en la tercera esposa del Dr. Crandon. Se hablaba de una joven activa y brillante, sensual y provocativa. Sin duda, sus capacidades recién descubiertas –a las que iba añadiendo efectos conforme los descubría en diferentes libros y artículos– la convertían en un elemento de estudio interesante, sobre todo por su posición y el hecho de que no cobrase ni aceptase cualquier tipo de regalo por sus demostraciones. 

“El de Mina Crandon fue el último caso famoso de mediúmnidad física que se presentó como prueba de la realidad de los poderes de la mente sobre la materia, hasta la llegada, 50 años después, de Uri Geller. Con ella terminó la era de los grandes médiums”, escribe el investigador Massimo Polidoro en la web de CICAP –célebre círculo escéptico italiano–.

LA METEDURA DE PATA DE SCIENTIFIC AMERICAN
En enero de 1923, meses antes de que Mina Crandon descubriera ser médium, la revista Scientific American ofreció 2.500 dólares a la persona capaz de ofrecer una manifestación de sus poderes psíquicos bajo unos estrictos controles científicos. El comité designado estaba formado por un grupo mutidisciplinar: William McDougall, profesor de Psicología de Harvard; el prestigioso físico Daniel Comstock; Walter Prince, de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica; Hereward Carrington, investigador psíquico, y… Harry Houdini. Éste levantó ciertas críticas, debido a la presencia de un artista entre el grupo de expertos.

Como veremos, fue decisivo –no en vano, son muchos los que abogan por la presencia de ilusionistas en cualquier grupo de investigación paranormal–. La función de secretario del comité la asumió el editor de la publicación, James Malcom Bird. En agosto de ese año, el Dr. Crandon escribió una misiva a Arthur Conan Doyle, que, desde la perdida de uno de sus hijos en la IGM, se convirtió en un defensor del espiritismo. Cuando Doyle leyó el relato de las capacidades que el médico contaba sobre Mina, su esposa, quedó convencido de que Margery era una médium genuina.

Inmediatamente, Doyle escribió al editor de Scientific American, James Malcom Bird. Mina Crandon decía entrar en contacto con su hermano Walter Stinson, fallecido a los 28 años aplastado por un vagón de ferrocarril. El espíritu era grosero. Se manifestaba con una voz grave que aterrorizaba a muchos de los presentes que acudían en busca de emociones fuertes a la casa del matrimonio Crandon, siendo testigos de fenómenos que pasaban desde el movimiento de la mesa, hasta el lanzamiento de objetos o el sonido de campanas y otros instrumentos.

La primera visita de Bird al hogar de los Crandon tuvo lugar en noviembre de 1923. Parece ser que quedó prendado de Mina, lo que después pudo influir en sus decisiones y conclusiones. Quizás ayudara que Mina realizara sus sesiones cubierta tan sólo por un fino camisón o que su marido mostrará fotografías de alto contenido erótico a algunos asistentes, quién sabe si buscando derribar las barreras racionales.

En julio de 1924, Bird firmó un artículo en Scientific American en el que ya manifestaba que los científicos “no encontraban engaño” en las capacidades de la médium. Lo curioso es que las primeras pruebas a Mina se hicieron sin la presencia de Houdini. Pero él, que libraba una lucha contra el espiritismo, no pensaba quedarse de brazos cruzados. Así, el 23 de julio de 1924, el escapista asistía por primera vez a una sesión en el hogar de los Crandon.

EL DUELO DEFINITIVO: CRANDON VS HOUDINI
No le hizo falta más de una sesión –frente a las treinta del comité– para descubrir algunos de los trucos utilizados por Crandon. Houdini, lejos de entablar una relación cordial con el matrimonio como otros miembros del comité, tomó distancias desde el primer momento.

Tras aquella tensa sesión, comentó: “Es el truco más simple que he detectado”. Tras hacer públicas sus conclusiones, el odio hacia Houdini aumentó por parte del matrimonio, de Bird e incluso de Conan Doyle, que mediante una carta manifestó su desacuerdo con él. A la primera sesión le acompañaron otras cuantas en las que Houdini se propuso desacreditar a la médium Margery, diseñando incluso un cajón especial que imposibilitaba los movimientos de la misma para evitar que, con cualquier parte de su cuerpo, produjera los fenómenos que desconcertaban a la mayoría –aunque también se servía de la ayuda de externos, como su marido–.

Finalmente, Bird fue relevado por Walter Prince y el dictamen de la revista llegó el 11 de febrero de 1925. La portada apareció con el siguiente titular: “El comité decide que Margery ha fallado”, tras la votación de cuatro votos a uno. Hubo quien mantuvo que, aunque algunos fenómenos eran provocados de forma fraudulenta, un alto porcentaje eran generados por Walter, el espíritu guía de Mina.

Incluso el padre de la parapsicología moderna, el Dr, Joseph B. Rhine, llegó a interesarse por el caso. Tras el descrédito de Mina Crandon por parte de Houdini y la muerte del mismo en 1926, la médium de Boston que a punto estuvo de dar al traste con la reputación de Scientific American, continuó con su azarosa vida. Murió en 1941, a los 53 años, deprimida y devorada por el alcohol. La presión de sus seguidores para que intentara demostrar sus poderes acabó con la protagonista de una de las historias más apasionantes de la época dorada del espiritismo.

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