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Los ovnis y las cosechas

Jueves 21 de Septiembre, 2017
Humanoides y objetos voladores no identificados están vinculados a la aparición de los diseños en las cosechas.
Vicente Fuentes

Me topé con el enigma de los círculos de las cosechas casi por casualidad, «buceando» por Internet en los años 90. Aquellos enormes diseños eran demasiado complejos. Con el tiempo, descubrí que los enigmáticos dibujos aparecían de madrugada en el 99% de los casos. ¿Quién podía realizarlos en plena noche con tal perfección, más teniendo en cuenta que no se encontraban huellas en los campos y que los tallos estaban perfectamente doblados? Era imposible. Cientos de miles de plantas dispuestas en espiral sin romperse, formando inmensos cuadros tridimensionales que sólo podían verse desde las alturas, como ocurre con las famosas líneas de Nazca.

El círculo surgido en 2000 en Avebury, que representaba un campo electromagnético; el de Woodborough en el mismo año, en el cual se observaban espirales logarítmicas y, sobre todo, el del 27 de agosto de 2002 en Crooked Soley, confirmaron mis sospechas sobre la naturaleza desconocida de aquellas figuras, las cuales mostraban una serie de cuadrículas derivadas de circunferencias que se cruzaban y partían de un punto central que, increíblemente, se hallaba impoluto.

ESFERAS DE LUZ CREAN LOS CROP CIRCLES
En el 2002 también apareció la maravilla de Windmill Hill, el diseño más complejo de todos, cuyos símbolos nos acercan a los últimos postulados de la física hiperdimensional. Tenía que viajar a Inglaterra para ver con mis propios ojos esos dibujos y tratar de descubrir cómo se forman.

Fueron el ingeniero de computación Winston Keech, el abogado e investigador privado Gary King y su pareja Paula Presdee Jones, de la Universidad de Cardiff, los que tuvieron una brillante idea aquella noche del 6 al 7 de julio de 2007. Pertrechados con una cámara de visión nocturna (modelo JVC D-700 con una película de alta sensibilidad a la luz VX2100), decidieron llevar a cabo una noche de observación en la montaña de Knapp Hill, un lugar rodeado de cultivos de trigo. Colocaron sus equipos enfocando el campo de East Field, famoso en aquellos parajes por haber sido el lienzo donde se habían formado numerosas figuras en años anteriores por la mismas fechas, y se mantuvieron alerta.

A las 3 horas y 13 minutos de la madrugada la cámara registró una misteriosa interferencia. Los investigadores comprobaron el cableado, la fuente de alimentación y la batería. Todo estaba en perfecto funcionamiento, pero las interferencias continuaban. Sus aparatos electrónicos, teléfonos móviles y luces también se vieron afectados por algo que no conseguían ver.

A las 03:20 horas todo volvió a la normalidad, pero al enfocar de nuevo con la cámara hacia East Field, comprobaron que había surgido uno de los misteriosos círculos. No se veía demasiado bien su forma, pero era inmenso (posteriormente se comprobó que medía 307 metros de largo). Había aparecido de la nada en menos de siete minutos, sin intermediación de seres humanos, sin relámpagos, corrientes de aire o equipos militares.

Comenzaron a realizar las primeras fotografías a las 03:50 horas, y a las 04:36 decidieron poner sus pies en el diseño. Se encontraron con un ambiente sobrecargado de electricidad estática y los embargó una sensación que los investigadores denominan «campana de irrealidad» o de «aislamiento», tan común en los casos de encuentros cercanos con OVNIs. Desde luego, no es el único caso de esta clase registrado por los investigadores.

El 26 de julio de 1987, Colin Andrews, ingeniero electrónico y estudioso del enigma de los círculos; Patrick Delgado, ingeniero que trabajó para la NASA en el proyecto para la estabilización de la estación espacial en la órbita terrestre, y la fotógrafa Busty Taylor llegaron a unos 500 metros de una formación doble que acababa de aparecer aquella misma noche en ese campo, cuando pudieron observar un extraño fenómeno lumínico: dos esferas de luz sobrevolaron el trigal a toda velocidad, como si estuvieran comprobando su «obra».

SORPRENDENTES FILMACIONES
La fotógrafa Taylor inmortalizó a los No Identificados, que no pueden explicarse de ninguna manera recurriendo a la manida teoría del efecto óptico. Tras esta experiencia, Andrews, Taylor y Delgado protagonizaron diferentes encuentros con helicópteros aparentemente militares que, volando a baja altura, los acosaban, obligándoles a abandonar algunos círculos en cuyas proximidades se habían avistado esferas voladoras. En julio de 2010, cuando me encontraba estudiando varios diseños sobre el terreno, observé en Oare (Wiltshire) a esta clase de helicópteros de color negro y sin identificación sobrevolando el mismo crop circle en donde yo estaba analizando las plantas.

Aquel incidente de 1987 se convirtió en el pistoletazo de salida a una serie de pruebas gráficas en forma de fotos y vídeos de OVNIs sobrevolando los diseños. Por ejemplo, el 26 de julio de 1990, el investigador y fotógrafo profesional Steve Alexander filmó otra de esas esferas luminosas volando sobre las cercanías de una formación que había aparecido en Alton Barnes el 12 de julio. La esfera flotaba ingrávida, cambiando de dirección y sentido ante los maravillados ojos del testigo. Años después, en 2001, otro investigador llamado Andrew Buckley logró unas imágenes muy parecidas a las obtenidas por Alexander, curiosamente en la misma zona. Los OVNIs sobrevolaban la mayor extensión de crop circles de la historia: 65.000 metros cuadrados, en los que en tan solo una noche aparecieron ¡409 diseños! Precisamente en aquella madrugada cayeron en el lugar 60 litros por metro cuadrado. ¿Quiénes podrían haber realizado tal prodigio en tan duras condiciones en unas horas, pues la tormenta amainó durante sólo tres? Por tanto, los responsables tendrían que haber creado cada diseño en 24,6 segundos. Sin duda, estamos ante un hecho inexplicable.

Comentaba Colin Andrews que ni siquiera un equipo militar formado por decenas de hombres e iluminando por completo los sembrados, habría podido realizar tal portento. Además, los propietarios de los campos aledaños declararon en la prensa local que esa noche no observaron en los sembrados ni en sus inmediaciones a personas o automóviles. Por si fuera poco, como comentamos, al día siguiente Buckley captó una esfera desplazándose sobre la zona.

ENCUENTROS CERCANOS CON HUMANOIDES
Dos interesantes sucesos de este tipo ocurrieron el 11 de agosto de 1999 en la localidad de Barbury Castle y el 19 del mismo mes, pero de 2012, en el conglomerado megalítico de Avebury. Respecto al primero de los casos, unos videoaficionados consiguieron grabar una de estas esferas flotando a pocos metros de los curiosos que se habían acercado a ver el nuevo y fascinante diseño trigonal que había aparecido la noche anterior. Las preguntas entre la comunidad de investigadores no se hicieron esperar: ¿Sería posible que estos No Identificados estuviesen estudiando las reacciones fisiológicas y psicológicas de las personas que visitaban aquel precioso dibujo? ¿Con qué propósito se recabarían datos de seres humanos transitando en el interior de las figuras?

El 9 de agosto de 2010, otro videoaficionado logró captar la salida de otra de estas esferas del crop circle de Cley Hill, el cual presentaba una especial característica. Normalmente, si nos disponemos a doblar tallos en medio de un campo de trigo, al ser segados al final de la estación de recogida, recuperan su crecimiento vertical normal, pero en Cley Hill aquellos tallos, sorprendentemente, siguieron creciendo con la misma alteración. Pero alrededor de los diseños han sucedido más fenómenos inexplicables, como apariciones de columnas de luz, cambios medioambientales bruscos precisamente en las noches en las que aparecen las figuras y, sobre todo, encuentros cercanos con OVNIs y extraños seres. Uno de los incidentes más interesantes ocurrió a las 18:30 horas del 21 de junio de 2005 en la carretera comarcal que une Marlborough y Alton Barnes, en pleno epicentro del fenómeno.

Allí se encontraba un hombre llamado Mike Booth, aficionado al ciclismo y conocedor de todas las rutas de la zona, que tuvo la oportunidad de ver tres objetos metálicos aparentemente de color blanco que se hallaban junto a la carretera que cruza West Woods. Medían un metro y medio de ancho por dos y medio de largo, y sobresalían un metro sobre las plantas de trigo verdes que aún no habían alcanzado su punto máximo de germinación. El testigo pensó que podían ser objetos manejados por control remoto, pero le extrañó su gran tamaño y su forma ovalada, además del hecho de que estaban introduciéndose en el campo de cultivo sin utilizar las tramlines, es decir, las líneas por donde pasan los tractores.

A su paso, las plantas quedaban dobladas unos 30 centímetros, precisamente tal y como aparecen dentro de los crop circles. Booth aseguró que entonces recibió una especie de comunicación telepática en donde se le ordenaba no acercarse a esa zona. Cada vez que trataba de sacar el teléfono móvil para tomar una fotografía, en su mente surgía el mismo mensaje, además de notar una sensación de parálisis. Nuestro protagonista se fijó mejor y comprobó estupefacto que los OVNIs flotaban sobre las plantas. Finalmente, desaparecieron rápidamente.

ENERGÍA DE MICROONDAS
A los dos días, una preciosa formación cuadrada y similar a las grecas utilizadas por la cultura azteca y olmeca surgió en el mismo campo en donde Booth había experimentado su extraño encuentro. También existen testimonios de personas que han visto haces verticales de luz sobre los campos antes de que surjan los diseños. Esas luces suelen aparecer en momentos de gran humedad ambiental, como si la energía que emanara de esos haces interaccionase con la humedad del aire, cambiando el índice de refracción de la luz y creando un gigantesco efecto de columna luminosa.

También llaman la atención una serie de diseños que representan dibujos en forma de espiral, curiosamente muy similares al polémico avistamiento ocurrido en Noruega el 9 de diciembre de 2009, cuando miles de personas pudieron observar en los cielos un fenómeno lumínico en forma de espiral. Entre los miles de documentos secretos filtrados por WikiLeaks, nos encontramos algunos cables diplomáticos que se cruzaron los gobiernos de EE UU y Noruega respecto al incidente.

El 13 de junio de 2011, un crop circle descubierto en Windmill Hill mostraba una impresionante doble espiral, la primera con doble sentido y la segunda con doble dirección. Exactamente el mismo fenómeno observado en 2009 en los cielos noruegos.

El investigador Roy Gapton dedujo un modelo concreto en el que se repetía una determinada formación en espirales. El aspecto era la de un remolino de contracción: hacia dentro en la parte central y hacia fuera en el borde. Las direcciones eran opuestas en todos los casos, lo que determinaba un patrón que permitía diferenciar entre los crop circles falsos y los auténticos. Por su parte, el profesor Levengood, de la Universidad de Michigan (EE UU), experimentó con hornos de microondas para demostrar que esas formas de las plantas correspondían a una energía que debía ser la causante de la elongación de los nodos de las mismas en los círculos auténticos. La fuerza de torsión que experimenta el trigo también aparecía en los experimentos con agua destilada de Colin Andrews, realizados en 1998. Las moléculas de agua de muestras de savia de esas plantas adquirían la misma geometría en espiral al observarlas en un espectrógrafo. Como es arriba es abajo.

A nivel botánico, se ha observado un incremento de la concentración de metales meteóricos en el centro de las figuras, e incluso Levengood realizó microfotografías en donde se observaba cómo el hierro de la savia de las plantas se orientaba magnéticamente en forma de micro-esferas dispuestas hacia el norte, sin que eso ocurriese en las plantas de alrededor de la figura.

También pudo estudiarse cómo existían explosiones de savia cerca de algunos nodos, a causa de un inusitado calentamiento repentino del caudal de ascensión de esa savia justo en el momento en el que se realizaban los diseños.

MENSAJES ENCRIPTADOS A LA HUMANIDAD
Las evidencias científicas al respecto del origen no humano de los círculos incluyen otro detalle desconcertante: las modificaciones genéticas siempre aparecen en una altura límite a partir de la cual la planta sigue creciendo. Sin duda, una tecnología muy por encima de lo que pueden realizar grupos de artistas y bromistas.

Además de la gran cantidad de diseños que exponen conocimientos basados en las pirámides o eventos astronómicos, existen una serie de círculos que parecen aludir al contacto por parte de la inteligencia que está detrás del fenómeno OVNI. La historia comienza el 11 de junio 1999 con una demostración de poder por parte del fenómeno: la aparición de una inmensa figura vertical de 342 metros que parecía representar todo lo ocurrido en las últimas décadas en torno a los diseños, mostrando diferentes arcos, círculos y líneas. Además, contenía todas las conjunciones planetarias que serían protagonistas en el año 2000. Justo ese mismo día surgió en un terreno militar vetado al público en Chilbolton (Inglaterra), una serie de puntos que marcaban los trazos de los llamados «triángulos de Sierpinski», una figura matemática cuya base es la fractalidad, de manera similar a las que se habían formado en Hackpen Hill el 18 de agosto de 1997, dotada de una base trigonal, y en Silbury Hill el 23 de julio de ese mismo año con una base hexagonal, en un precioso conjunto llamado popularmente como «el copo de nieve». Decía Carl Sagan que lo más probable es que si una civilización ajena a la Tierra tratase de entablar contacto con nosotros, lo haría a través de la matemáticas, y eso es precisamente lo que parece estar ocurriendo en los campos de cultivo. Pero hay más, mucho más. En el año 2000, en el mismo campo en donde habían aparecido los triángulos de Sierpinski, surgió otro precioso diseño fractal, esta vez de naturaleza circular, dejando atónitas tanto a las autoridades militares como a los investigadores. Se formó justo al lado del gran radiotelescopio de Chilbolton, el cual había dado apoyo al de Arecibo cuando en 1974 tanto el citado Sagan como el científico Frank Drake enviaron al espacio en lenguaje binario una serie de informaciones sobre los seres humanos, indicando nuestras características más básicas. En un cajetín de 23 columnas y 73 filas se exponía la información de nuestro sistema decimal; la composición de nuestros cuerpos; las bases del ADN; la forma de nuestra cadena genética; la secuencia del ARN y el número de nucleótidos, los ácidos nucleicos y su interacción con iones fosfato, además de la forma de los seres humanos, con cabeza tronco y extremidades; la población total –en torno a los 4.500 millones de habitantes en aquel año–; nuestra estatura media; la posición de la Tierra en el sistema solar; y la tecnología de emisión con un radiotelescopio, su diámetro y la frecuencia utilizada.

LA RESPUESTA EXTRATERRESTRE
Toda esta información se envió hacia el cúmulo M13, en la constelación de Hércules, con la esperanza de que llegase dentro de 25.000 años a alguna de las estrellas de la región más poblada del universo conocido… A no ser que alguien o algo estuviese mucho más cerca de lo que en un principio pudiese plantearse. Y eso es exactamente lo que parece, porque en el año 2001, en el mismo campo en donde surgieron los diseños de 1999 y 2000, apareció un misterioso cajetín con las mismas proporciones que las utilizadas en 1974, pero con una serie de modificaciones respecto al original. Parecía la respuesta de una inteligencia capaz de decodificar nuestro mensaje original y enviar una respuesta a la Tierra.

La decodificación del misterioso cajetín se convirtió en un ejercicio fascinante. Parecía que aquella inteligencia utilizaba o conocía la misma escala decimal. Además, incluía el mineral silicio, haciendo entrever que podían haber incluido algún tipo de soporte informático en su biología. Pero lo que más chocaba era la forma y la altura de aquellos seres incluidos en el cajetín: 1,20 metros con un volumen craneal mucho mayor que el de los seres humanos. Según la información decodificada en el diseño, la civilización alienígena que envió el mensaje en forma de crop circle estaba constituida por 10.500 millones de seres, distribuidos en un mínimo de dos planetas y tres lunas de un tercer planeta. El estudio del enigma de los círculos de las cosechas está constantemente arrojando nuevos datos y actualmente estamos comenzando a arañar sólo parte de la realidad que hay detrás del fenómeno. Una realidad que, de una u otra forma, parece vinculado al intrincado fenómeno OVNI

Este reportaje fue publicado en el nº197 de la revista AÑO CERO

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