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Portales hacia otros mundos

Sábado 23 de Junio, 2018
A lo largo y ancho del globo existen lugares especiales donde tiene cabida lo extraordinario y misterioso. Lugares que nos reconectan con nuestra esencia y nos transportan a otras realidades con un claro componente sagrado. Por estos lugares ha viajado y explorado Ricardo González y nos lo cuenta en su nuevo y fantástico libro, Lugares de contacto, que se presenta en Barcelona el miércoles 27 de junio a las 19h en la Casa del Libro de Rambla Catalunya. ¡No te lo pierdas! Sergio Basi.

Seguramente existen lugares marcados en el planeta desde donde se puede acceder hacia otras realidades. Es muy posible, además, que el hombre de la antigüedad los conociera y velara por ellos. ¿Por qué ciertos enclaves están relacionados con las apariciones marianas, el fenómeno ovni y otros sucesos extraordinarios? ¿Debemos pensar que detrás de todo ello hay mensajes que hemos olvidado o incluso que aún no hemos comprendido.

En Lugares de contacto (Luciérnaga), Ricardo González nos convierte en exploradores para adentrarnos en los misterios de los túneles del Cusco, los encuentros con extraterrestres en el Huascarán y el desierto del Chilca, el enigma de Monte Shasta, la increíble historia del Cerro Uritorco, los misterios fundadores de Isla de Pascua, lo no contado sobre la Cueva de los Tayos y los secretos que esconden las montañas del Atái en Siberia, entre otros apasionantes temas que cortan el aliento. Sin duda, una exhaustiva investigación que nos hace mirar la Tierra y a nosotros mismos con otros ojos.

 

 

Es difícil describir este libro, es probablemente un largo camino del propio autor, que habiendo nacido y crecido en un país fecundo de misterios como es Perú, no dudó en entregarse de lleno a la búsqueda, la observación, la experimentación y el estudio de lo «imposible».

Este libro se adentra en el vasto y enmarañado terreno del contacto con otras realidades, que pone a prueba nuestro intelecto. Cuando oímos ruido de cascos pensamos en caballos y no en unicornios: así nos han educado, de un modo contrario a lo fantástico, lo insólito y los enigmas que destrozan nuestros esquemas mentales.

Como dice Ricardo González sobre su obra, no siempre se trata de “ver para creer”, sino también de “aprender a ver”. Ese es el principal mensaje que nos transmite con sus años de trabajo.

Así, cabe que nos preguntemos: ¿Existen «nodos de fuerza» ocultos en el mundo, capaces de «devolvernos la memoria» y revelarnos quiénes somos? ¿Los antiguos sabían de estos efluvios a otras dimensiones? ¿A través de esos «vórtices» se puede contactar con entidades «no humanas»? ¿Tiene relación el fenómeno OVNI con esto?

 

 

El autor explora auténticos enclaves de poder que afectaron para siempre su camino como testigo e investigador. Lugares de contacto es una síntesis de todo ello, un compendio que encierra detalles e informaciones inéditas que sorprenderán al lector.

A continuación dejamos un extracto del epílogo del libro en que podemos saber más sobre estos lugares únicos y tan sagrados:

EL VERDADERO LUGAR DE CONTACTO
Luego del viaje al Altái mi vida dio un vuelco. Otro más… Selló a fuego aquella máxima que dice que cuanto más investigues, menos sabrás. Que cuando más veas, más pequeño te verás, como una célula que forma parte de un inmenso ser que ignoraste toda tu vida por vivir en «piloto automático».

Se supone que al llevar tanto tiempo en este camino debería ser un hombre totalmente consciente. Pero no funciona así. La vida siempre te sorprende y te enseña nuevos horizontes.

Mi intención con este libro, como ya he dicho, es dejar un mensaje. Más allá del testimonio de increíbles experiencias y el derroche de informaciones impactantes sobre distintos enclaves de misterio en el mundo, estas páginas han procurado transferir algo más que datos: la vivencia. La emoción. El «recordar».

Cada montaña que escalé, cada selva en la que me enredé, cada desierto en donde tuve sed y sufrí quemaduras, cada lugar inhóspito que acorraló mi intelecto contra la pared, me hizo redescubrir que el verdadero lugar de contacto somos nosotros.

Hay enclaves especiales, sin duda. Existen «nodos», «puertas», «ventanas» que nos pueden permitir interactuar con otras realidades. Pero todo ello gira en torno a nuestro autodescubrimiento. Viajar a estos lugares es verse en un espejo.

Si este libro motiva al lector a coger una mochila e ir allí adonde el viento lo empuja, tiene que recordar que sea cual fuere el enclave elegido, allí, seguirá estando él. Esos santuarios son fractales de nuestra existencia y no se debe buscar en ellos lo que primero deberíamos intentar encontrar en nuestro propio lugar de contacto: el corazón.

Como reza un viejo mapa hallado en el Cusco (presuntamente traducido del quechua al castellano por misioneros jesuitas en el siglo xvii): «Estos son los reinos del Paititi, donde se tiene el poder de hacer y desear, donde el burgués solo encontrará comida, y el poeta tal vez pueda abrir la puerta cerrada desde antiguo, del más purísimo amor.»

Quien tenga oídos para oír, que oiga.

 

 

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Comentarios

Muy interesante

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