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Dulce Navidad…

Lunes 24 de Diciembre, 2018
Hay muchas historias de Navidad, de la oscura Navidad, que desconocemos y que hemos asumido como propias de estas fechas. Baste decir que, si conociésemos el origen de los villancicos, a lo mejor no los cantábamos tan alegremente.

Buenas intenciones, villancicos, comilonas, cientos de WhatApps, luces, lotería, reencuentros… Es difícil definir la Navidad con un solo concepto porque es todo esto y mucho más. Intentamos que en estas fechas salga lo mejor de nosotros mismos, dejando a un lado los demonios que anidan en el alma humana, y la gran mayoría no sabemos ni lo que estamos celebrando. Hay quien dice que el nacimiento de Jesús…

Así de simple, sin plantearse que muchos milenios antes estas fechas ya eran sagradas para otros pueblos y para otras religiones, porque con el solsticio de invierno se acababa la etapa de oscuridad y empezaba la luminosa; la noche más larga daba paso a un periodo de luz que terminaba con la llegada de las cosechas.

Y eso era algo que marcaban con precisión de reloj suizo, por ejemplo, los conjuntos megalíticos. Pero hay más; en las Navidades pasadas, la Nochebuena reunía a las familias al calor del fuego, después de la cena, para contar relatos de terror.

Algunos de ellos protagonizados por criaturas de un tiempo pagano que, según la creencia, veían cómo se abrían las puertas etéreas de su cárcel temporal para acceder a nuestra realidad, y así hacernos la vida imposible.

La Gryla, el gato Yule, el Krampus… el terrible ser que vestía como Papá Noel para flagelar a los niños… Hay muchas historias de Navidad, de la oscura Navidad, que desconocemos y que hemos asumido como propias de estas fechas. Baste decir que, si conociésemos el origen de los villancicos, a lo mejor no los cantábamos tan alegremente. Dicho lo cual, nunca es tarde para desearles unas felices fiestas…

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