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Bhangarh (India) La ciudad embrujada

Viernes 21 de Abril, 2017
Sus ruinas tienen cuatrocientos años y son un reclamo turístico en la india. Junto a su riqueza arqueológica, incuestionable, llama la atención del viajero por las leyendas de almas atormentadas que, supuestamente, deambulan por sus polvorientas avenidas.
Óscar Herradón

La India está llena de suntuosos palacios que en su día pertenecieron a éste u otro maharajá. Lujo y ostentación que se mezclan con las leyendas locales para dar forma a historias de amor trágicas y damas ultrajadas condenadas a vagar por toda la eternidad entre sus paredes. Algunos de ellos, como el celebérrimo Taj Mahal, o los palacios de Jaipur, son lugares turísticos de obligada referencia que muestran el esplendor de los siglos en que fueron levantados, un contraste llamativo y algo vergonzante frente a la pobreza de las gentes que viven en las mismas latitudes. Sin embargo, un país tan rico en tradiciones y con un pasado de esplendor, guerras y un sincretismo religioso notable, esconde enclaves aún más sorprendentes. Es el caso de Bhangarh, que lleva abandonado 400 años y que está considerado “el lugar más encantado de la India”, título que ostenta oficialmente, ya que las autoridades hace tiempo que han prohibido la entrada a las ruinas entre la puesta y lasalida del sol: a la entrada de la fortaleza, un cartel en letras hindúes advierte de ello por orden del Servicio Arqueológico Indio, sin duda más por tema de conservación que de terrores nocturnos. Aún así, se trata de la única ciudad de todo el país que ha sido declarada encantada. Curioso… y atrayente imán para los turistas.

Se levanta en el estado de Rajastán y es una ciudad abandonada que data de 1573 o 1613 dependiendo de las fuentes a las que acudamos. Lo que es seguro es que la mandó construir el maharajá Bhagawant Das, para brindar a su segundogénito, Madho Singh, una segunda residencia, tal era el nivel de vida de su estirpe. Con Madho la urbe, que fue amurallada y tomó la forma de un fuerte, gozó de su máximo esplendor: se construyeron templos a diversas deidades hindúes, como Shiva, y cinco puertas de acceso, a cual más esplendorosa. En 1630 comenzó su declive. La gran hambruna que asoló la India en 1783 hizo que Bhangarh fuera abandonada definitivamente.

Con su ruina, comenzaron a surgir las leyendas… y a acechar, caída la noche, las almas en pena.

Cerca de las ruinas se erigió la nueva ciudad, que cuenta con 1.300 habitantes, pero la que más llama la atención de los turistas es, por supuesto, la antigua, la “hechizada”…

Y es que los lugareños están convencidos de que todas las personas que murieron en el fuerte Bhangarh ahora frecuentan el lugar, en forma descarnada. Según varios testigos, todo aquel que ha entrado en su interior, caída la noche, ha desaparecido sin dejar rastro. Curiosamente, un magnífico gancho para atraer a más gente a la zona, ávida de emociones fuertes.

LEYENDAS MALDITAS
Parece que el mito de Bhangarh como ciudad encantada surge de dos leyendas locales. Una de ellas está protagonizada por un mago local, de nombre Balu Nath, quien se encontraba en su retiro espiritual cerca de donde fue levantada. El gurú advirtió a los gobernantes que si alguna vez la sombra de alguna de sus edificaciones osaba tocarlo, la ciudad sufriría una maldición y sería destruida. Como en toda leyenda que se precie, aquello sucedió: uno de los maharajás construyó un palacio muy cerca de donde habitaba Balu Nath y una de sus torres acabó por hacerle sombra. Después, el desastre…

La otra leyenda habla de una bella y desolada princesa de nombre Ratnavati quien, cuando cumplió la mayoría de edad, se convirtió en la mujer más deseada por todos los pretendientes de la región. Y entre ellos se encontraba otro mago que dominaba las artes oscuras, un tal Shinghia, quien utilizó el poder de sus conjuros para doblegar la voluntad de Ratnavati, y fracasó: un buen día, encantó el aceite que la muchacha había comprado en el mercado, pero ésta, descubriendo el ardid, derramó el líquido viscoso. Parece que, en un giro bastante fantástico del destino, el aceite se convirtió en piedra y, no se sabe cómo, acabó por aplastar al brujo. Eso sí, no antes de que Shingia lanzara una maldición contra todos los habitantes de la ciudadela. Un año después, Bhangarh era atacaba por el reino vecino, cuyos soldados pasaron a sus habitantes, unos 10.000, a cuchillo, incluida la joven que había rechazado el amor del mago.

Dos maldiciones, a falta de una, fueron fatales para su destino. A veces la leyenda no es sino una alteración, maquillada, de la realidad histórica, y hay quien cree que aquel asedio pudo estar basado en un episodio verídico del que, sin embargo, no se ha hallado fuente historiográfica alguna. Por ahora, sólo los fantasmas que deambulan por sus ruinosas avenidas conocen lo que sucedió realmente entre sus muros. 

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