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¿OVNIS en la España del siglo XIX?

Martes 28 de Marzo, 2017
Medios españoles ya documentaban en el siglo XIX sorprendentes historias de objetos y luces en el cielo cuando todavía no existían los aviones. ¿Se dejaban ver OVNIS en los cielos de la España decimonónica?
Diseño de globo de mediados se siglo XIX

Un cielo sin aviones…

En el siglo XIX, el mundo de la aviación no era más que una idea utópica. De hecho, no fue hasta recién comenzado el siglo XX cuando los hermanos Wright consiguieron realizar verdaderos avances en este campo y, aún así, la idea de realizar viajes a cierta distanciase presumía  poco menos que imposible.

Por otro lado, aunque no hubiera aviones, ya en el siglo XVIII se había comenzado a experimentar con artefactos  capaces de volar cuando en 1782 los hermanos Montgolfier realizaban esferas de papel llenas de aire caliente que alcanzaban cierta altura pero sin control. No sería hasta 1852 cuando Henri Giffard construyó un aparato en forma de cigarro que llenó de gas y al que incorporó un motor de vapor. Aún así, tan sólo recorrió 10 kilómetros. Después vendría el dirigible La France, construido en 1884 y que serviría  de inspiración al famoso zeppelin ya en 1900.

Es muy poco probable, por no decir imposible, que lo que vieron aquellos españoles en distintos puntos y en diferentes épocas fuesen aquellos primitivos globos voladores.

Así pues, ¿qué  es lo que vieron aquellas personas hace ya más de cien años? ¿Surcaron por los cielos de nuestro país OVNIs que aterrorizaron y asombraron a nuestros antepasados decimonónicos? ¿Es posible que el fenómeno estuviera ya latente en la España del siglo XIX?

Iniciamos un viaje a través de las historias que duermen en las profundidades de las hemerotecas para recopilar una serie de casos de avistamientos en la España del ya lejano siglo XIX y saber de qué manera abordó la sociedad española de la época este tipo de fenómenos.

Campo de Criptana, 1826

Quizá este caso fue el primer fenómeno OVNI recogido en la prensa española del siglo XIX. Y digo quizá puesto que en temas de búsquedas hemerográficas o archivísticas jamás se puede dar nada por seguro ya que existe la posibilidad de encontrar nuevos datos que echen por tierra nuestras afirmaciones.

Pero fuese el primer caso o no, lo cierto es que los hechos recogidos por la prensa española de 1826 nos hablan de extrañas luces que en poco o nada se asemejan a cualquier cuerpo celeste reconocible en aquellos tiempos. En concreto, en el Diario Balear del 10 de marzo, podemos leer la siguiente crónica de lo sucedido el 14 de febrero de 1826:

“En dicho día y hora de las 7:50 de su mañana, se dejó ver en el aire un globo de fuego de una magnitud extraordinaria, y de figura piramidal, ó mas bien del todo semejante a una gran tinaja vuelta boca abajo, descendiendo hacia la tierra con movimiento oblicuo y con dirección de occidente a norte; dejaba en su descenso una ráfaga o cola de humo bastante grande, que notaron bien cuantos lo observaron desde el campo. Su luz era tan resplandeciente, que deslumbraba a cuantos lo vieron al acercarse a la tierra, como a la altura de 40 varas, por lo que nopudieron ver si llegó a tierra, o se desvaneció en el aire; pero sí que en su movimiento en nada se asemejaba á una exhalación, pues este era sin comparación más pausado. Y es de notar, que a la hora que se vio este fósforo o globo luminoso, estaba la atmósfera del todo despejada y el sol muy claro, sin que esto impidiese verlo con tanta claridad, que todos creían que cayó muy inmediato al sitio en que se hallaban…”.

Después de leer esta crónica del suceso, podemos observar varios puntos que llaman poderosamente la atención. El primero de ellos tiene que ver con la forma del objeto que aquellas personas de Campo de Criptana observaron en febrero de 1826. En las noticias aparecidas, se deja bien claro que era de un gran tamaño y de “forma piramidal” o “semejante a una gran tinaja vuelta boca abajo”, lo cual nos indica que no se trataría de ningún meteorito o fenómeno atmosférico reconocible, sino un artefacto con una forma bien definida y, además, coincidente con testimonios de avistamientos OVNI mucho más modernos que nos hablan de aeronaves de formas asombrosamente parecidas como el caso del encuentro con un No Identificado ocurrido en Villares del Saz en 1953 y que fue descrito de idéntica forma: “como una tinaja”.

También llama mucho la atención que el avistamiento se produjese en una hora en la que el sol ya estaba iluminando. Por lo tanto, aquellos que presenciaron este asombro no pudieron tener ninguna duda de aquello que estaban viendo.

Otro de los puntos que resaltan la posibilidad de que lo observado en aquel lejano 1826 fuese un objeto volante no identificado, es el hecho de la velocidad del mismo.

Como es sabido, un meteoro o cualquier cuerpo que al entrar en la atmósfera se desintegre, lo hace a una velocidad endiablada. Sin embargo, como en la misma crónica se recoge, “su movimiento en nada se asemejaba a una exhalación, pues este era sin comparación más pausado”. ¿Se trataría de una nave en algún tipo de misión de reconocimiento?

 

Si quieres saber sobre otros 7 casos asombrosos de OVNIS en la España del siglo XIX puedes leer en el artículo que le dedica Carlos Montero Rocher en el Nº257 de la revista Enigmas.

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