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Transferir la conciencia a un ordenador

Jueves 28 de Junio, 2018
¿Es posible hacer una copia digital del cerebro para lograr la inmortalidad? ¿Podemos trasladar nuestra conciencia fuera del cerebro biológico? Josep Guijarro

Se llama Nectome, esta startup fundada, entre otros, por el experto en Inteligencia Artificial –AI–, Robert McIntyre, ha recaudado ya más de un millón de dólares y ha conseguido una beca del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos por valor de otros 960mil dólares, para desarrollar una tecnología que permita realizar una copia digital del cerebro y ser alojada en la “nube”.

La compañía, integrada por científicos del MIT –siglas en inglés del Instituto Tecnológico Massachusetts–, como el reconocido neurocientífico Edward Boyden, asegura que en un futuro no muy lejano será posible que nuestra conciencia sobreviva a la muerte física.

Como el procedimiento –hasta ahora– es 100% letal, los investigadores sugieren que aquellos que quieran optar a tener una “copia digital” de su cerebro, pacientes terminales cuya muerte sea irreversible, sean conectados a una máquina que les inyectará una mezcla de químicos a través de las arterias carótidas que causaría la muerte inmediata del paciente cuyo cerebro quedaría vitrificado para que su conectoma, es decir, un mapa de sus conexiones neuronales, pueda ser recreado en una simulación computacional.

De este modo, su mente volvería a la vida en formato digital. Nuestros cerebros están compuestos por aproximadamente 86.000 millones de neuronas, células interconectadas y especializadas en la recepción de estímulos y en la conducción de impulsos nerviosos pero, tal como señala el neurobiólogo Rafael Yuste, de la Universidad de Columbia, “es un misterio para la ciencia cómo se genera la mente en ese músculo que reside en nuestro cráneo”.

Más escéptico se muestra el neurocientífico de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Miguel Nicolelis: “No puedes codificar la intuición. No puedes codificar la belleza estética. No puedes codificar el amor o el odio”.

Con todo, el proceso de vitrificación del cerebro de Nectome –conocido como Criopreservación estabilizada con aldehído– consiguió preservar la totalidad del conectoma de un conejo y, actualmente, trabajan para sustanciar este proceso en cerebros más grandes. De hecho, el pasado mes de febrero realizaron por primera vez un ensayo con un cerebro humano, concretamente con el de una mujer fallecida dos horas y media antes.

Y, “si bien las cosas fueron bien, no fueron ideales porque el procedimiento se hizo unas horas después de la muerte de la persona –y por consiguiente el cerebro no estaba en condiciones óptimas–, fue un paso importante en el avance de esta técnica”, señaló otro de los fundadores, Michael McCanna, en la revista del MIT.

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