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El control de vuelo de Barcelona capta un ovni de 9 Km

Miércoles 20 de Marzo, 2019
Los días 29 y 30 de noviembre de 1985 pasarán a la historia de la ufología por los ovnis avistados en la comarca del Vallés, en Barcelona. Un eco de 9 Km. en el radar dio la voz de alarma... Lo que nadie sabía es que unos chavales habían "llamado" a aquellas luminarias con una grabadora.
Josep Guijarro

29 de noviembre de 1985: Son las once y cuarto de la noche. Antonio Toscano, un veterano controlador aéreo se quita las gafas y se friega los ojos. No es a causa del cansancio sino de la sorpresa. En su pantalla del radar primario, ha aparecido un eco no identificado pero es enorme. Hace un cálculo de las poblaciones sobre las que se encuentra y calcula que “aquello” puede tener una envergadura de 9 Km. Aún no ha salido de su sorpresa cuando, de aquella “masa” ve salir otros dos ecos más pequeños que se mueven cerca de la velocidad supersónica. Toscano da la voz de alarma. En ese instante, un vuelo de Iberia que se dirigía al Aeropuerto del Prat, en Barcelona, puede divisar con claridad las luces del “tráfico”.

Los ovnis de noviembre de 1985 se manifestaron en un área de cerca de 6 millones de habitantes

Ciudadanos de la comarca del Vallés occidental también empiezan a llamar a la policía, las emisoras de radio y al Observatorio Fabra de la Ciudad Condal.  Uno de ellos fue David López, residente en Rubí. El joven pudo observar a las 22,30 las evoluciones de las luces durante más de veinte minutos en la Plaça de la Vila, donde se halla ubicada la Policía Municipal. Éstos llaman a sus homónimos en Terrassa quienes dejaran escrito en el parte de incidencias el avistamiento del ovni desde el Polígono de Santa Eulalia quienes les habían llamado primero porque los timbres del bloque habían sonado al unísono y, después, porque se apagó la luz sin razón aparente. Sobre el inmueble se encontraba el objeto que incluso pudo ser filmado por las cámaras de la televisión autonómica, TV3.

Lo que ninguno de ellos sabía es que unos chavales –entre los que estaba quien esto escribe- estaban realizando un experimento. Había recibido una cinta con el sonido de un presunto ovni grabada en el barrio bilbaíno de Zurbaran, en 1976. El pitido se me antojó como un reclamo si pudiéramos lanzarlo al espacio. Ahora pienso en lo infantil del planteamiento, como si no hubiera atmósfera ni gravedad que vencer, ¿verdad? Pero, los ovnis “acudieron” a la llamada aunque nosotros no pudimos verlos. ¿Casualidad? Sólo había una manera de comprobarlo: repetir.

Los ovnis avistados sobre la comarca del Vallés coincidían un con experimento ufológico

Y eso hicimos el 30 de noviembre a las 21,30 horas. Y los ovnis volvieron a aparecer. Un avión de correos vio una luz en zig-zag que se movía en el firmamento, otro de Iberia reportó un resplandor, de nuevo llamadas, de nuevo vecinos alarmados.

Fue significativo el caso de Dolors, una vecina de Terrassa que, tras ser testigo de ambos incidentes, empezó a tener “sueños” en los que unos seres del espacio comunicaban con ella. La mañana del 1 de diciembre amaneció con un triángulo en su barriga de heridas inexplicables.

 

Los expertos nunca se pusieron de acuerdo en las causas de los fenómenos. Unos apostaron por la electricidad de Alta Tensión de la línea Bayona-Barcelona (¿?) o las  nubes de plasma pero la meteorología de ese día era normal y nadie puede explicar cómo estos dos fenómenos eléctricos pudieron aparecer en un radar primario del Control de Vuelo ni por qué cientos de personas pudieron confirmar la presencia de luces, descartando una avería de los aparatos de seguimiento. Un caso inexplicado y poco conocido que confirma que aún hay mucho trabajo por hacer.

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